sábado, 10 de febrero de 2018

No osa despertar

Nocturnidad.
Colgando de unos párpados vitales
que guardan siete mares.
Se desborda la inquietud
de una pasión dormida.
Período de paz entre la guerra,
soñolencia intermitente
entre pasos vacilantes
que no se atreven a llegar.

Cortinas de humo.
Yo misma, entre mis brazos,
ante mis ojos cerrados,
cosiendo imágenes robadas
un perfil distinto,
una nueva nada
que sepa dar colores al negro lacrado
en todas las paredes.

Y de tanto subir y bajar,
la vida me acusa de inestable
en mi más adorada estabilidad.
Los días pasean altivos,
despreciables, muy despacio,
como un deseo ardiente que se hunde
en mi razón helada.

Bendita hoja en blanco…
sabías que hay un beso que no osa despertar?

Nunca quise pensar;
bendita hoja en blanco que me enseñaste a soñar.





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