lunes, 23 de octubre de 2017

Vértigo

Bajo la cabeza
y encuentro el vértigo sentado
en mi falda.

He soltado el ancla
y no puedo escuchar la voz lejana
que habla entre escozores de tristeza,
rehaciendo la sonrisa
que acumula llamas hasta ser ceniza.

He dibujado la puerta
para no cruzarla,
adaptando las palabras
a lo que nunca he dicho
para callarlo una vez más.

Ya no hay arte en estas venas
que sepa salvar los días
con palabras bonitas,
de la mísera vida
que me contempla.

Aunque estos pies anidan en la tierra,
abrazo los pulmones llenos de mar.

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