jueves, 14 de septiembre de 2017

Latidos


Quizás te he escondido bajo mi propia vida
mientras me miras desde la tuya.
Quizás huelo en el aire
el aroma de tus labios
y tus sueños me dibujan la emoción
pausada
que huye de la realidad.
Quizás nos entretenemos
escribiendo amaneceres compartidos,
y mentiras que creemos
porque son nuestra verdad.
Quizás soñamos los días nublados
mientras la lluvia nos encharca los pulmones
de promesas perdidas.

Quizás la sombra que me sigue no es mi sombra
ni tus ojos son los que te miran
cuando te reflejas en el cristal.
Quizás hemos seguido un criterio inusual
y hemos dado la mano
a demasiados versos de contrabando.
Quizás nos perdemos cuando nos encontramos
pensando que vemos
nuestra propia alma reflejada.
Quizás imaginamos la plegaría
o vencemos al silencio con latidos.
Quizás grita el interior a unos labios cosidos
ciertas incertezas que no comprendemos
pero que creemos
con toda nuestra fe.

Quizás nos cure el viento
cuando arrastre las voces que quizás desconocemos.
Quizás las canciones sangren
empapadas de recuerdos
que sólo esbozamos con tinta invisible.
Quizás el cielo es turbio
cuando no miramos más que nuestro techo;
quizás no estamos hechos, quizás nos hemos ido,
pero tu Sístole es mi nombre y mi Diástole el tuyo.


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