lunes, 12 de junio de 2017

Sin ser vista

Siempre te veo de lejos
pasar por mis manos.
Dibujas un arco iris con los ojos
en mi rostro,
y giras la esquina de la realidad casi sin tiempo.
Yo me escondo, en un te quiero que dejaste olvidado
en un papel en blanco.
Y en esa sencillez hecha palabra
acomodo la distancia para que deje de doler.
Me escuece el alma
cada vez que tus pasos se aligeran
en medio de la niebla.
Y si se alejan, 
todavía agacho más la cabeza,
para no ver el hueco vacío en mi piel.
Aprendo a reconstruirme después,
en el momento justo en que mi nombre
me recuerda que no me espera nadie,
y camino arrastrando el valor
cinco pasos por atrás de mi sombra
para que nunca llegue a encontrarme.

El eterno sueño de desparecer sin ser vista.
Rompo el día
y persisto en el intento de vivir escondida
en tu inalcanzable estadio de paz.



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