viernes, 20 de enero de 2017

Bajo un plenilunio

Nos conocimos bajo un plenilunio
y desafiando los caminos acotados,
salimos del mundo
susurrando poesía bajo las persianas,
compartiendo tragos,
bajando las estrellas al tejado.
Nuestras miradas eran nuestras palabras,
voces a las tres,
pactos esporádicos los jueves
al calor de una taza de té.

Vestidos de lluvia,
nos fuimos derritiendo poco a poco
adornados con tristeza melancólica,
y risas recortadas a hurtadillas
Sin abrir jamás la puerta,
sacando la cabeza muy despacio
y siempre sin hacer nada de ruido,
por páginas de libros releídos
a la luz de las velas,
siempre leyéndonos a nosotros mismos
en tantas palabras sueltas...

Aprendimos a vernos en canciones indefensas
que hablaban de calles estrechas,
de wild things, de sirenas,
de amores a tientas
que me decían de ti,
que te decían de mí,
que éramos nosotros sin conciencia.

Ahora nos refugiamos
en un rincón de la añoranza interna
cuando la noche es tan plena
que inflama la luna llena
y apuñala el corazón
con una amarga alegría
y una sonriente pena.

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