sábado, 24 de octubre de 2015

06.00

Las seis de la mañana.
A esta hora, tu respiración
debería acunarme en el silencio.
Me he perdido
en ecos tenebrosos de nostalgia
que aleccionan
al más humilde de los sueños.
El tiempo avanza
y un sol tímido se intuye
detrás de la cortina de mi alma.
Son las sombras, tan expertas,
tan lejanas a la vida, que me atrapan
en este rincón donde mi voz descansa.
No hay más que una mañana áspera
que se pega a mi piel
y poco a poco,
intenta abrirse paso en las tinieblas
de una noche que quema un corazón,
y le da alas
al puñal que ha de acabar con mi esperanza
y su dolor.

Yo me quedo en el oscuro abismo
donde siempre pasa todo, y todo es nada,
de este delirio inoportuno que me habla
usando tu voz.   



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