sábado, 16 de junio de 2018

No creo en nada

nos iremos, y lo haremos
rompiendo las raíces que nos atan
a la vida ordinaria
seguiremos bebiendo 
los brebajes que inundan el alma
en una memoria apocalíptica
que nos abraza

la tierra está quemada
tras nuestros pasos
ni siquiera sabe sonreír la esperanza

qué vamos a dejar?
un desierto,
unas cenizas ásperas
que no hablarán ni siquiera de lo que fue
miles de años antes de esta nada

esto está acabado, desahuciado
acongojado
ante tantas palabras sin lecho
y sin miradas

hay giros insaciables
que nos retuercen los intestinos
hasta no ser capaces de respirar;
amarga en la mañana
y sigue siendo agrio en el ocaso
el agujero por el que solemos mirar

morimos en vida
vivimos ya muertos
bailamos en nuestras propias heridas
y al final
parece que el dolor va a ser eterno

pira magistral donde arde como infierno
la pequeña ilusión
dibujada a traición con los puños cerrados
que a pesar del camino que marcan
siempre,
siempre se escapan

fui nada en tu hoja perenne
atrapada bajo el agua

y aunque pude respirar y recordar
que una voz me cubría las espaldas
es el camino de tierra el que espera
agazapado en la entrada

y yo
no creo en lo que queda; creo
que ya no creo en nada


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