lunes, 28 de mayo de 2018

Aquel invierno

Un sentimiento,
encerrado entre las costillas,
bajo el corazón,
aferrado al miedo.

Llevo los ojos en blanco;
me he propuesto no mostrar el alma
mientras en el mundo reine la opacidad.

Alrededor
no hay más luces que las que inauguré
bajo una luna de Abril,
y ahora sólo delimitan la espera,
arrastrándose hacia ese final
que se encuentra agazapado
en todo principio.

Me gustaba aquel invierno,
aunque fuera preludio de un huracán
que me convertiría en silencio.

Quizás por eso todavía amo el frío...
pero la sequía me lleva a beber mi propio fondo
y en un extraño llanto me sonrío:
tengo el vacío lleno de escombros.


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