sábado, 3 de marzo de 2018

Aniversario

Cada amanecer el viento helado en la cara.
Las margaritas se vuelven grises;
el prado está tan seco...
¿Has visto cómo se arremolina la nostalgia
tras las nubes negras?
Yo he llorado palabras en un mar que hace de tumba
a las emociones.
Así no se nota la magia del llanto
que acude a los ojos
cuando ya nada queda entre las manos.

Hoy es nuestro aniversario;
el de la condena forzada que llevamos 
a nuestras espaldas.
El de la memoria dormida.
¿Qué dijo el recuerdo?
Que no volvería a ser de día.
Ah, qué valiente la sonrisa
que baila bajo un cielo
vestido de terciopelo!
La vida pisó las ruinas
del paraíso inventado
y nunca supe volver.
¿Quise? Puedo jurar que sí.
Que quedé prendada de ese silencio de oro
que aconsejaba
que era mejor mantener la boca cerrada,
las luces apagadas
y el vaso vacío.

Y sí, cosí los labios
con los restos del embrujo apalabrado,
pero jamás supe mantener cerrado el corazón.


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