jueves, 16 de noviembre de 2017

Cántico roto

Luces fuera
y en las distancias cortas
bailes nostálgicos que de madrugada
saben a lluvia.

Al empaparse el cuerpo,
la memoria gana
y echa sal a las llagas abiertas
que nunca descansan.

Están en cada sol que se vislumbra
aunque no llegue la mañana;
están en cada respiración
acosando la garganta,
dándole al tiempo la razón.

Y aquí, hincada de rodillas,
todavía le rezo al altar de niebla
                  con tan poca fe
                                 que la oración 
 se convierte en blasfemia. 

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