sábado, 28 de octubre de 2017

Éramos cenizas

Roto.
El amanecer al lado del mar
roto.
Como nuestras manos.
No hubo adiós,
sólo un silencio
cubriendo con un velo los recuerdos,
los ojos,
las imágenes dibujadas
a deshora
siempre sin colores,
porque estamos hechos,
los dos,
en blanco y negro.

Y si nos quemamos,
no olvidemos nunca
que ya éramos cenizas
y nacimos condenados
con un pedazo de alma
hundida en cualquier cementerio.

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