lunes, 28 de diciembre de 2015

Entra



Qué hermosa noche...
en esta oscuridad impenetrable
sólo entra el haz de luz de tu mirada.
Y tras los ojos,
un sabor a fruta dulce,
a vino en tu lengua
que llega para calmar mi sed.
Dejaré el paraíso entre tus manos
para que nunca lo pierdas.

Pero entra,
no te quedes a las puertas
de este frío que me acecha,
entra,
y dame ese calor que atesoras
en el otro lado de la puerta.
Yo te espero
con los sueños en la palma de mi mano.
Con los brazos abiertos y los ojos cerrados.
Con el alma en vilo
y el corazón
por ahora
dormido
un lado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario